Partido Obrero Revolucionario

 

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Todo pasa por recuperar la independencia de los sindicatos y las organizaciones matrices

 

 

Un “fantasma” recorre los diferentes escenarios laborales y sindicales del país. Desde abajo y con fuerza incontenible gana terreno entre los trabajadores la idea de recuperar la independencia de sus sindicatos frente al gobierno del MAS y los dueños del capital. Las bases cansadas de tanto manoseo de sus organizaciones amenazan seriamente con barrer con este régimen dictatorial impuesto por un gobierno cada vez más totalitario y hasta fascistoide. El movimiento obrero y popular empieza entender la necesita de superar y deshacerse del fenómeno del masismo burgués, protransnacional y antiobrero. No olvidemos que para Evo la “independencia sindical”, el “pluralismo ideológico” y la “democracia obrera”, son inventos del imperialismo.

 
12 años de “proceso de cambio” donde los trabajadores se han frustrado en su esperanza de tener un gobierno dirigido por un indígena que cambie la vida de los bolivianos y el saqueo imperialista de nuestras riquezas, 12 años donde todos los sindicatos han sido estatizados, convertidos en dependencias de los Ministerios de sus áreas. 12 años donde los únicos beneficiados de esta nueva forma de hacer sindicalismo han sido los dirigentes burocratizados que se han llenado sus bolsillos por el fácil servicio de amarrar wuatos al jerarca. Definitivamente se ha causado un grave daño al movimiento obrero, el masismo burgués ha desvirtuado por completo la esencia misma de lo que es y para qué sirve la COB, convirtiendo a esta en triste casa de campaña electoral del binomio oficialista.


En el capitalismo la lucha de clases es debido a que los intereses económicos de la burguesía y el proletariado son antagónicos y por lo tanto irreconciliables, frente a esta evidencia el movimiento obrero internacional y nacional ha creado instintivamente al sindicato, como una organización elemental de defensa y de lucha por sus intereses inmediatos. Y para que esta pueda cumplir su papel satisfactoriamente tiene que mantener distancia del patrón y del estado burgués, independencia y autonomía para poder organizar la lucha. Lo contrario es atarse las manos. Ya la Tesis de Pulacayo (1946) denuncio las prácticas colaboracionistas y conciliadoras del sindicalismo amarillo o propatronal: “Todo intento de colaboración con nuestros verdugos, todo intento de concesión al enemigo en nuestra lucha, es nada menos que una entrega de los trabajadores a la burguesía. La colaboración de clases quiere decir renunciamiento de nuestros objetivos. Toda conquista obrera, aun la más pequeña, ha sido conseguida después de cruenta lucha contra el sistema capitalista. No podemos pensar en un entendimiento con los sojuzgadores…” 


La independencia sindical no solamente sirve al proletariado para los momentos de acción y de lucha, sino sobre todo, para el momento anterior, para el momento del debate al interior del sindicato entre los compañeros de trabajo, con el objetivo de preparar y afinar los argumentos de los trabajadores para la polémica con las autoridades ante la opinión pública. La burguesía tiene su forma de concebir los problemas, su propia ideología y respuestas de clase opresora, que por supuesto, le sirven para justificar la explotación de la fuerza de trabajo. Por lo que hablar de independencia político y sindical para los obreros, es razonar con cabeza propia, es pensar con ideología política de los explotados.


Este principio sindical, tiene contenido político, no es un simple discurso de circunstancia. La independencia de los sindicatos frente a las instancias de poder solamente puede hacerse realidad, efectivizarse, cuando el proletariado asume su ideología revolucionaria de clase, cuando armado de su propio programa tiene da una respuesta de clase al atraso económico del país, al dominio de las transnacionales y el imperialismo de nuestra economía y a la crisis estructural del capitalismo mundial. En el campo de batalla, el proletariado termina sometido a la ideología burguesa o lucha por sus propios intereses históricos de clase, la instauración de la sociedad socialista asentado en la propiedad social de los grandes medios de producción. No existen puntos intermedios. Por otro lado, definitivamente, sin independencia político sindical de las organizaciones obreras no se puede hablar de una lucha revolucionaria por construir una nueva sociedad sin explotadores ni explotados, este es el punto de partida, la premisa indispensable, la “conditio sine qua non”. 


En la actual coyuntura, los trabajadores y los sindicatos de base tienen el reto ineludible, la tarea impostergable, de orientarse a recuperar la COB, la FSTMB, la CGTFB y otros, de manos del gobierno masista, convertida en la nueva derecha en los nuevos representantes de los intereses de los capitalistas nacionales y extranjeros. Los nuevos congresos sectoriales, regionales y nacionales deben orientarse a este objetivo. 


TERMINAR CON EL SINDICALISMO SERVIL Y COLABORACIONISTA, 
VIVA EL SINDICALISMO REVOLUCIONARIO

 

Rafael