Partido Obrero Revolucionario - MASAS - Argentina

 

23 december 2018 kl. 09:18 · 

EN DEFENSA DEL TROTSKISMO: 


Las vísperas de la revolución de 1952 y la lucha contra la reacción pro-imperialista

 

(Respuesta a la nota del Partido Obrero-Prensa Obrera #1523)

 

La nota publicada por el Partido Obrero en la Prensa Obrera #1523 reproduce las difamaciones del Morenismo. El trabajo del Partido Obrero en esta nota, se restringe a la búsqueda de golpes contra el POR boliviano en los textos publicados sobre 1952, agregando a su arsenal el libro de John Sandor: “El trotskismo boliviano: revolución permanente en el Altiplano”. En este afán de atacar al POR boliviano, se pierde la importancia del análisis de la historia para los marxistas que consiste en asimilar críticamente la experiencia del movimiento obrero y su vanguardia.

El análisis crítico y con rigurosidad científica de la revolución del 52 en Bolivia es fundamental para el desarrollo de cualquier partido que se proponga realizar la revolución en un país atrasado. La historia de este periodo representa la lucha de los revolucionarios por arrebatar al nacionalismo la dirección de las masas obreras y campesinas en el marco del afán de la reacción pro-imperialista de detener la evolución de las masas y avanzar sobre sus condiciones de vida.

 

¿QUÉ REPRESENTABA EL APOYO ELECTORAL DE LAS MASAS AL MNR EN LAS ELECCIONES DE 1950?

Como hemos detallado en prensas anteriores, el golpe reaccionario de 1946 no fue suficiente para frenar el ascenso de masas iniciado a finales del gobierno de Villarroel. Al poco tiempo, durante el gobierno de la reacción, los mineros aprobaron la Tesis de Pulacayo, impulsaron el Bloque Minero Parlamentario transformando el parlamento en una verdadera tribuna revolucionaria subordinada a la lucha en las calles, ocuparon las minas en defensa de sus condiciones de vida, canalizando de algún modo el descontento general contra el gobierno de la rosca minera. Entre 1949 y 1950, la reacción agudizó la represión y capturó a los principales dirigentes mineros. Las masas respondieron con un llamado a la huelga general que el gobierno frenó mediante una masacre con 13 muertes registradas y más de 100 heridos.

“Los reveses sufridos por la clase obrera y por las masas en general, no lograron ahogar los profundos sentimientos anti-rosqueros que las animaban. El silencio impuesto por los fusiles no hizo más que relegar a segundo plano esos sentimientos dispuestos a aflorar aprovechando la menor coyuntura. Cuando se realizaron las elecciones generales el 6 de mayo de 1951, los explotados buscaron a la fuerza opositora con mayores probabilidades de triunfo, para así asestar en las urnas un serio golpe a la rosca, a los candidatos de la gran minería y a los oficialistas”. “La rosca no tuvo más camino que desconocer el resultado de las elecciones con ayuda del golpe palaciego del 7 de mayo”.

 

LA POLÍTICA DEL POR BOLIVIANO FRENTE AL GOLPE REACCIONARIO

El Partido Obrero cuestiona la política del POR boliviano “frente al golpe militar que desconoció las elecciones” por llamar “al frente único al MNR y al stalinismo para luchar por la “constitucionalización inmediata del país mediante la entrega del mando a Paz Estenssoro, para cumplir la voluntad de las masas expresada en las elecciones de mayo de 1951””; basándose en un extracto de la entrevista de Guillermo Lora a la Verité. Esta afirmación aislada deforma el contenido de la política del POR ante el golpe.

A continuación, reproducimos la política del POR frente al golpe rosquero de mayo de 1951: “1) Restauración de la constitución del país a través de la formación el Gobierno del MNR que ganó por mayoría las elecciones de 1951. 2) Lucha por la mejora de los salarios y de las condiciones de trabajo 3) Lucha por el respeto de las libertades democráticas. 4) Movilización de las masas contra el imperialismo por la nacionalización de las minas y por el rechazo al acuerdo con la ONU”. El POR llamó al MNR y al PCB, organizaciones con las que compartía las barricadas en la práctica, a conformar un frente único de lucha en torno a estos ejes.

El POR llamó a defender en las calles las libertades democráticas, a actuar en conjunto para evitar que la rosca vuelva al poder y siga avanzando contra las condiciones de vida de los trabajadores. El MNR y el PCB habían salido muy fortalecidos del periodo de la reacción rosquera, dirigían amplios sectores de las masas; la política del POR se orientaba a desnudar a estas direcciones ¿Qué proponen los críticos frente a un golpe imperialista que atenta contra las libertades democráticas? ¿Dejar que la reacción arrase con las libertades democráticas por su sectarismo? ¿Enfrentar al imperialismo en las urnas? La política actual del Partido Obrero para Brasil muestra lo hipócrita de esta crítica, peor aún, muestra una política de verdadera claudicación ante el nacionalismo y una adaptación a la democracia burguesa. El POR boliviano en el 52 y el POR brasilero ante el golpe a Dilma levantamos la independencia de clase del proletariado y llamamos a enfrentar de manera unitaria la reacción en las calles con los métodos obreros. ¿Cuánto contribuye realmente a la independencia de clase el llamado del Partido Obrero a votar por Haddad? ¿Es realmente necesario el apoyo electoral a un partido burgués para enfrentar la reacción imperialista?

 

LA INTERVENCIÓN DEL POR EN EL 52: IMPONER EL PROGRAMA OBRERO AL NUEVO GOBIERNO

A continuación, el Partido Obrero insinúa que el POR habría llamado a confiar en el gobierno del MNR, tomando nuevamente una frase aislada de la entrevista a Guillermo Lora para La Verité. Al hacer esto ocultan deliberadamente la valiosa descripción del periodo plasmada en esta entrevista y que rescatamos a continuación.

En la entrevista mencionada, Lora caracteriza al MNR como: “un Partido de la pequeña burguesía que se apoya en organismos de masas. Nosotros no suscribimos absolutamente que pueda realizar las tareas fundamentales de la revolución democrático-burguesa (destrucción de la gran propiedad terrateniente y liberación nacional) y en nuestro programa se dice que estas tareas de la presente etapa histórica son ya tareas de la revolución proletaria…. es nuestro interés emancipar a los trabajadores de la dirección pequeño-burguesa”.

Lo que comenzó el 8 de abril como una maniobra de la reacción plasmada en un golpe de estado militar, se transformó en una situación revolucionaria: “Una vez que comenzó la lucha entre las fuerzas policiales y las tropas de la Armada regular, las masas salieron a la calle espontáneamente y pasaron por momentos de duda antes de desembarcarse en la lucha por el triunfo del movimiento que había comenzado en el ejército. La dirección política del movimiento estaba entonces completamente en manos de la derecha del MNR, que no se atrevió a armar a los trabajadores ni emprender una gran movilización. Sin embargo, las masas estaban en las calles en reclamo de los objetivos definidos que pretendían alcanzar. Los líderes sindicales no tenían otro camino que esbozar un programa de reivindicaciones que incluía la nacionalización de las minas y la destrucción de la propiedad terrateniente”.

“La dirección de derecha del MNR, desesperada por la traición de los generales se vio obligada a llamar a los trabajadores textiles, mineros, etc. a luchar por la revolución….

Con las masas, el POR participó en el movimiento del 9 de abril publicando un comunicado que contenía el Programa de los explotados en general y cuyo centro neurálgico estaba en la necesidad de la nacionalización de las minas...

LOS OBREROS SIGUIERON DELIBERANDO PARA IMPONERLE SUS CONDICIONES AL ALA DERECHA DEL MNR; ES ASÍ QUE LOS FORZARON A ACEPTAR EN EL NUEVO GABINETE A LOS ELEMENTOS OBREROS QUE CONSTITUYEN LA FRACCIÓN DE IZQUIERDA.

La reacción juega su última carta tratando de controlar a las masas a través del Gobierno donde los elementos incrustados más reaccionarios han sido del MNR, en particular de los francmasones.

La lucha armada se detuvo con la derrota de los partidarios de la Junta Militar, pero ahora se está librando una lucha política encubierta. Los agentes de la reacción y los partidarios de la “democracia norteamericana” se esfuerzan por apropiarse y desfigurar la victoria lograda en las barricadas por los explotados. La lucha que se abre inmediatamente es la de las masas por imponer sus propias reivindicaciones al gobierno del 9 de abril.

¿Nuestro Partido está a la vanguardia de esta lucha?
Sí, y apoya a la fracción izquierda del nuevo Gabinete. Debemos decir que somos los únicos capaces de defender cualquier medida progresiva, por medio de la movilización de las masas.
Actualmente, debemos luchar por la nacionalización de las minas, de las industrias básicas y de la tierra. Esta lucha estará íntimamente vinculada con la acentuación del ascenso de masas, la participación de nuevos sectores obreros a la lucha, para que adquiera características nacionales, y, finalmente, a la constitución del Gobierno Obrero Campesino.

El Gobierno de Paz Estensoro [MNR] ahogado por una mayoría reaccionaria, tiene todas las características de un “bonapartismo” y fluctuando entre el proletariado y el imperialismo. Las declaraciones del nuevo presidente no dejan la menor duda sobre la intención de capitular frente a los yanquis y de ganar su confianza presentándose a sí mismo como el único capaz de controlar a las masas.

Es innegable que el nuevo gobierno se encuentra actualmente bajo una enorme presión de la feudal burguesía y del imperialismo en sí mismo, que tiene intenciones de hacerlo capitular o destruirlo. En tales circunstancias, el POR, defiende el Gobierno con todas las fuerzas por medio de la movilización de las masas. La victoria futura de los explotados impone el deber de evitar por todos los medios la repetición de un nuevo 21 de julio de 1946 [Golpe de Estado a Villarroel por parte del imperialismo] que permitió al imperialismo capturar en beneficio propio al movimiento popular.

Actualmente, lejos de hundirse en el delirio de una lucha contra el MNR, bautizado “fascista” por los pro-imperialistas, marchamos junto a las masas para hacer el movimiento del 9 de abril, el preludio para el triunfo del Gobierno Obrero Campesino”.

Debemos entender que la imposición de elementos obreros en el gabinete del nuevo gobierno fue un acto instintivo de desconfianza de las bases obreras de este nuevo gobierno. Guillermo Lora, cuando afirma que el POR apoya al ala izquierda del gabinete, manifiesta el apoyo del partido a esta desconfianza y llama a los obreros a movilizarse para imponer el programa obrero. Esto fue acompañado por una campaña que marcó de manera contundente la crítica a cada una de las medidas que tomo este nuevo gobierno, demostrando a las masas que no concretó el programa por el que lucharon.

(de MASAS nº 348)